jueves, 15 de septiembre de 2011

Ocho años y una pena

Hoy hace 8 años que llegué a Madrid, con mi maleta y mi caja de cartón en un tren Talgo (entonces no existía el AVE, claro) desde Barcelona. La de cosas que se llegan a acumular en 8 años; si me tuviera que ir hoy, necesitaría mucho más que una maleta y una caja de cartón...


En una rocambolesca jugarreta del destino, hoy me he empadronado en Madrid. Ocho años. El tiempo que he tardado en asumir que, al parecer, no estoy tan de paso como pretendía.

No sé si lo entenderéis o no, pero se me han saltado las lagrimitas cuando la funcionaria ha dicho "bueno, pues te doy de baja en Barcelona". Llevo todo el día sumida en una pena infinita, que quizá no es muy racional, pero así es como me siento.  Y la chica me repetía con una sonrisa "pero no te pongas triste mujer, si tú siempre serás de Barcelona".  Ya, sí, bueno... pero no.

¿Os habéis dado cuenta de que el número ocho es el símbolo del infinito?  Eso es lo que me da pánico... que esto se alargue hasta el infinito y más allá, como Buzz Lightyear y, y, y... ¿y si nunca vuelvo a vivir cerca del mar?¡Pánico! ¡Que aquí no hay verbena de Sant Joan! Ni hacen castells, ni beben cava, ni tienen bicing...  Que no se me entienda mal, me gusta mucho vivir en Madrid, eh... pero... no es lo mismo.

La fatalidad de todo esto es descubrir que, a día de hoy, viviera donde viviera, echaría de menos la otra mitad. Estoy condenada a estar incompleta.  Ésa es mi pena.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

El poder de las palabras

Como me viene anillo al dedo tras el post de hoy sobre el valor de las palabras, os dejo enlazado un vídeo rebonito que es muy oportuno porque, a) se llama así "el poder de las palabras" y b) es el anuncio de una compañía inglesa PurlpleFeather que se dedica a hacer lo que yo hago por aquí, por la red, y que me es tan imposible de hacer entender a mi padre :)



Indagando un poquito, porque el periodismo de investigación también me va, he descubierto que en realidad copia un poco el corto español "Una limosna, por favor" de Francisco Cuenca, que ganó el festival notodfilmest de 2006 y que, de hecho, ya fue plagiado por el mexicano Alonso Álvarez en 2008 , que hizo el corto "Historia de un letrero" y encima se llevó un premio en Cannes.

Es lo que tiene que la historia sea sencilla y emotiva.

J.D.Salinger: el valor de la palabra escrita

Hace unos años, el diario ADN hizo una encuesta a varios miemmbros de las letras y la cultura y publicó la lista de los 10 libros que habría que leer antes de los 18 años.  Con 27 años, me di cuenta de que no había leío "El guardián entre el centeno" de J.D. Salinger y me puse en la labor.

El libro, del que se han vendido más de 60 millones de ejemplares en todo el mundo y del que aún se venden 250.000 cada año, estaba dirigido a los adultos pero su protagonista inmediatamente se convirtió en el antihéroe por excelencia de toda una generación

El escritor, un personaje misterioso, equivo con los medios y del que a penas hay imágenes, murió en enero de 2010. Pese a sus 91 años de edad, su legado literario es bastante escaso.  Tras "El guardían entre el centeno", que le hiciera más que célebre en 1951,  sólo escribió 4 obras más, la última de ellas "Hapsworth 16, 1924", tras 34 años de silencio.

Quizá ese halo de misterio que rodeó siempre a J.D.Salinger sea el motivo por el que, dos años después de su muerte, una ordinaria nota escrita a mano a su empleada doméstica salga a subasta por la increíble suma de 50.000 dólares.


Inteligible para mí, el sencillo mensaje es:  "Querida Mary, por favor asegúrate de que todos los quehaceres estén listos antes de irte de vacaciones, ya que no quiero que se me moleste con cosas insignificantes. Gracias. J.D Salinger".   La nota es de 1989 y sale a subasta en eBay el próximo 28 de septiembre.

"Como muchos coleccionistas saben, Salinger era extremadamente reservado sobre su vida personal, tanto que interpuso demandas contra aquellos autores y editoriales de autobiografías que trataron de publicar sus cartas", recuerda la casa de subastas, por lo que asegura que cualquiera de sus manuscritos es "escaso y deseable".

¿Os animáis?

martes, 13 de septiembre de 2011

Cien años de moda



100 segundos de vídeo para mostrar cómo ha cambiado la moda en 100 años... y cómo han cambiado los pasos de baile. Una entretenida curiosidad.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Tarta de zanahoria



Como no pude celebrar mi cumple, me quedé con las ganas de hacer mi pastel de cumpleaños y traerlo a la oficina, como hago todos los años.  Este fin de semana, me quité la espinita haciendo una tarta de zanahoria.  Y la receta es...

Ingredientes:

Zanahorias: 150 gramos
Almendras crudas: 50 gramos
Azúcar: 75 gramos
Mantequilla: 50 gramos
Coco rallado: 50 gramos
Harina: 100 gramos
Huevos: 3 unidades
Levadura:  1 sobre
*Podemos cambiar el coco por pasas, por ejemplo

Preparación:

-Limpiar y rallar las zanahorias. A continuación, se mezclan en un bol con las almendras crudas (ralladas o troceadas).
-Cuando tengamos una masa uniforme, añadimos el resto de los ingredientes: el coco, el azúcar, la mantequilla y los huevos.  Batimos todo junto hasta conseguir una mezcla homogénea y cremosa.
-En el siguiente paso, tamizamos la harina y la añadimos a la masa. Incorporamos también la levadura.
-Paralelamente, preparamos el molde untándolo con mantequilla (o con aceite y harina) para evitar que se pegue la masa.
-Vertemos la masa en el molde y lo ponemos al horno, previamente precalentado.
-Nuestra tarta estará en unos 30 minutos a 180º
-Después de enfriar, la desmoladamos y decoramos a nuestro gusto. Yo utilicé azúcar glas y algunas almendras que me habían sobrado.

Bon Appetit!!

viernes, 9 de septiembre de 2011

Un lugar para este finde


Una hamaca en el campo; si puede ser, con un río o un pantano cerca. Lejos de la ciudad y lejos de los ordenadores.  Mi deseo para este finde es pasarme tres días escuchando grillos y chicharras, sin nada mejor que hacer que chuletas a la brasa y mecerme en mi hamaca.

La realidad es que mis planes para este fin de semana son mucho más movidos, incluyendo un cumpleaños infantil y un partido de fútbol.  Oh, realidad...

Feliz finde.

Foto aquí

jueves, 8 de septiembre de 2011

Olores con historia

Rose, la elegante señora de la que hablaba la semana pasada, citaba como el primero de sus diez trucos de belleza, elegir un perfume, tener tu propia esencia para que la gente la asocie a ti.  Y vosotr@s , ¿sois fieles a un olor o alternáis como mariposillas de flor en flor?

No sé si os sucede también a vosotras pero lo que cuenta Rose, conmigo funciona. Asocio personas, lugares o incluso momentos a determinados perfumes.  Y de repente pasa como hoy, que alguien se te cruza en la acera y te trae un recuerdo, bueno.. o malo.



La persona que me he cruzado hoy olía a "Anais, Anais". Ese es un recuedo bueno.  Mi madre me metió un bote en el neceser que utilicé en mi viaje de fin de curso, en 3º de BUP.  ¿Recordáis aquel anuncio? "Un día la ternura moverá el mundo".   "Anais, Anais" huele a Paris, a Bruselas, a una camiseta gris donde se leía "Peace" y a fotos, muchas fotos, con las Hellen y Marta.  He buscado a propósito la foto del bote antiguo, porque no sé si el nuevo huele igual.


Sin embargo, mi olor de toda la vida es "Zinnia".  Hace un tiempo que no lo uso, pero sé que si un día me pierdo a mí misma, iré a comprar un bote.  Zinnia es un olor sencillo y simple, me define. La de veces que me han parado en un semáforo, en el ascensor y me han preguntado qué colonia era. Zinnia huele tan bien como poco conocida es y creo que eso la hace más genuina.  Como anécdota, os diré que mi madre regentó una perfumería hasta hace bien poquito, lo cual implica que yo siempre tuve millones de colonias al alcance de mi mano... y aún así, durante unos 15 años, usé sólo una, Zinnia.



Desde hace algo más de un año, tonteo con "Magnetism".  Es un olor mucho más sofisticado y pretencioso que mi Zinnia, pero supongo que va más a tono con mi actual yo.  Ya no soy una adolescente universitaria perdida por el mundo, soy una mujer adulta . O eso se supone :)



"Lou Lou" de cacharel, otro olor que me lleva a mi adolescencia. El que usaba la Hellen. Podías seguirle el rastro por todo el patio del instituto; yo creo que lo llevaba en la mochila y se iba refrescando durante el día. Hasta el profe de gimnasia hacía coñas con aquel anuncio.  "Lou, Lou?? Oui, c'est moi"




No todos los recuerdos son buenos. Cada vez que me cruzo con una "Flower" by Kenzo, me traslado a la clase de Lenguaje Musical, tercero de periodismo, ocho de la mañana.  La llevaba Sara B. Yo era incapaz de abrir los ojos a esa hora y ella llegaba hablando por los codos, con energía como si llevara 5 horas despierta, me hablaba, me hablaba y ese olor se me metía desde la nariz hasta el cerebro. Sin a penas haber desayunado, me provocaba arcadas.  No me gusta.



"Sport Man" de Puig. La llevaba mi primer novio. Creo que la compró porque la anunciaban varios futbolistas.  No es que me recuerde a él, me recuerda a lo que sentía entonces, la ingenuidad del primer amor, la inocencia que aún tenía, lo nerviosa que me ponía...  Hace años volví a verla en el Mercadona y me eché un poquito en la muñeca. Ay... dulces 19.


Otro mal recuerdo. "Be Delicious" de Dona Karan.  La llevaba la última vez que me rompieron el corazón. (Todos juntos, "ooohhh"). Recuerdo qué vestido llevaba, qué bolso, qué zapatos... y qué olor. No terminé el bote. Cada vez que me cruzo con este olor, viene aroma a angustia y a ansiedad. Fuera, manzana verde.


De nuevo el cuchillo de palo en casa del herrero. "Estivalia" de Puig es la favorita de mi madre durante años y años. Rebuscando por el cualquier neceser aparece un bote perdido, tenían el tamaño ideal para llevártelo de viaje. En verano, parecía que se le había caído el bote encima.



"Agua fresca de Rosas" de Adolfo Domínguez. La única colonia que consiente mi hermana. Sutil y casi inapreciable, cualquiera que la conozca sabe que le pega mucho.  El olor es tan delicado que nunca me ha venido una ráfaga al pasar por la calle. Aún así, podría reconocerla con los ojos cerrados solo por ese ligero olor.

¿Cuáles son vuestros olores con billete al pasado?