jueves, 9 de mayo de 2013

Almendras Garrapiñadas Caseras


Siempre que vengo a Barcelona, vuelvo cargada de almendras garrapiñadas caseras que reparto por la oficina y que hacen las delicias de mis compañeras de calvario.  Me han preguntado unas quinientas veces cuál es la receta para hacerlas, así que esta vez, puse a mi padre a trabajar para que yo aprenda algo nuevo y contároslo después.  Es una lástima que los blogs no se puedan oler.

Almendras Garrapiñadas Homemade

Ingredientes:

Almendras

Azúcar

Un perol de cobre
Me cuenta el repostero que puede valer también un perol de acero pero que la gracia está en que sea de cobre. Entre otras cosas porque ese característico color rojizo se lo proporciona este metal. También insiste mi señor padre, en que la seguridad es muy importante y que, por favor, por favor, procuréis que el perolo tenga un mango apañado para no quemarse.

Para calcular las proporciones, necesitaremos un vaso. Nosotros lo hicimos con uno de agua, estándard de toda la vida.

Pasos:


Hicimos como 3 kilos de almendras, pero claro está, no lo hacemos todo a la vez. En función de cómo sea vuestro perolo de grande y de la fuerza de vuestro brazo para removerlo después, habrés de hacer las almendras por tandas. Lo importante es guardar las proporciones que os indico.

1 vaso de almendas rebosando  - 1/2 vaso de agua  - 1 vaso de azúcar (menos un dedo)

Cuenta el experto repostero que el secreto de sus almendras garrapiñadas está en guardar estas proporciones ya que, en las almendras de la feria, echan más azúcar y menos almendra, abaratando el coste del producto pero también la calidad de éste.  En casa, hagámoslas con calidad.


Guardando estas proporciones, ponemos el perolo al fuego, bastante alto. Con una cuchara de madera, lo iremos removiendo de vez en cuando, para que el azúcar no caramelice en el fondo.



En el momento en que rompa a hervir, hay que empezar a removerlo consstantemente...

(na nieno, na nienoooooo..... -cantando-)

Cuando te quieres dar cuenta, el líquido ha prácticamente desaparecido. Es hora de bajar el fuego...


y también de ir arrastrando el azúcar que se va adhiriendo a las paredes.  En este punto del proceso, hay que sacar un poco de músculo para remover.



Una vez las almendras tienen el color y el grosor adecuados, retiramos el perol del fuego y las ponemos a enfriar.


Lo aconsejable es extenderlas en una superfície fría; no sólo porque así tenemos el perol disponible para la siguiente tanda sino porque así evitamos que se peguen y solidifiquen entre ellas. Nosotros usamos el mármol de la cocina. 

En este punto, tu casa huele como la feria del pueblo y has de hacer grandes esfuerzos para no comértelas en caliente.


Tras un par de horitas bien entretenidas, conseguimos esta magnífica bolsa de almendras garrapiñadas que están para chuparse los dedos y que yo voy a empaquetar en bolsas pequeñitas para repartirlas.

¡¡Buen provecho!!

10 comentarios:

  1. Con lo que me gustan a mí las almendras garrapiñadas, ¡¡que pinta tienen!! (Y sí, yo doy gracias que no huela tu blog, porque me veo dandole lametones a la pantalla!)

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    1. ¡Pues ya sabes cómo hacerlas! ¡Están de 10!

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  2. Guau!!! Menuda currada!!! Yo no soy muy amiga de lo garrapiñao..... Pero caseras ya es otra cosa...... Incluimos las garrapiñadas de Papamoon en el intercambio......????

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    1. ¡¡Pos claro!! Si no han caído antes... me tenía que haber traído más :)

      Yo tampoco soy fan del garrapiñao porque, normalmente, cuando muerdes pillas 2 toneladas de azúcar antes de llegar al meollo de la cuestión. Con estas no pasa, es otra histora, jiji.

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    2. Intercambio si,si,si...
      Como hemos dejado el tema??
      Vayamos concretando!!!
      ;)

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    3. Nos tenemos que pasar al email como medio de comunicación para concretar estas cosas por lo privado... jur jur

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  3. Pues hija, qué quieres que te diga... que menos mal que no se pueden oler a través del ordenador, porque sería de una mala leche increíble pasearnos eso por las narices y no poder catarlo... :)
    Éstas sí que están ricas, no como las que te venden por ahí y que parece que muerdes un ladrillo.

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    1. Pues debajo de mi oficina hay un puesto de garrapiñadas... ni te cuento el aromilla que entra por la ventana :S

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  4. doy fe de que están bueniiiisimas

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Vuela a la luna