Este último "quarter" (así es como llaman en mi empresa al trimestre de toda la vida, complicándome a mí la existencia, porque no me neguéis que "quarter" suena a a cuatro y no a tres, con lo cual yo a veces, meto meses de más, porque sí, soy así de básica con lo números, y no caigo a la primera en que un "quarter" es una "cuarta" parte del año y no un pack de cuatro meses, aunque venga a sonar como lo mismo)... Retomemos: Este último "quarter" ha sido un fiasco y la gráfica sale para abajo.
Ojo, aquí viene otra de las cosas fascinantes de los números: la gráfica sale para abajo, pero no porque tus cifras no hayan ido para arriba, sino porque un señor que no está aquí, sino allí, consideró hace un año (con una bola mágica, asumo) que este año tus cifras iban a ir aún más para arriba. Y así, entre tus números reales y las previsiones de este señor, de repente tienes un negativo, pero que no es real, sino inventado y más falso que las voces que oye Anne Germain. No sé si me explico.
Es como si tú vas a un examen, sacas un 8 y tu padre te dice "bueno, pero yo esperaba un 10" y concluye en que has sacado un -2. Así es como veo yo esto de los números, las gráficas y las tablas de Excel con "hipervínculos" a otras tablas de Excel, hipervinculadas entre sí. Ahora que venga un matemático y me diga que las mates son "ciencias exactas". ¿Exacto el qué? Un ocho es un ocho aquí y en Roma. Y que a mí un señor me diga que mi 8 es un -2 me irrita sobremanera (y me enfado e insulto y me mantengo en mis trece y empiezo a pensar en tatuarme que prefiero morir de pie a vivir de rodillas... así en un bucle infinito, muy propio de mí).
El caso es que el señor de allí (el que no está aquí y que no vio en su bola ni subidas de IVA ni nada), ha considerado que "muy malamente", que a dónde voy yo con un 8 pudiendo sacar un 10 y ha abierto un "gabinete de crisis" para establecer un plan de contingencia (que dicho bien es "boost plan") para ver si en el Q4 (osea, cuarto trimestre), recuperamos lo que hemos perdido en el Q3.
No sé vosotros pero, a mí se me hace raro considerar que he perdido algo que no he tenido. Se pierde un boli, un pendiente, se pierde un amigo, se pierde hasta el juicio... pero un dinero que no tienes, no se pierde. Eso también es así aquí y en Roma.
El "boost plan" viene a ser como una "brain storming" donde pones en un papel (si puede ser un Excel, mejor) las ideas que tienes para que tu gráfica vaya para arriba. A cada idea, le asocias los tantos por cientos que tú crees que subirá tu gráfica. ¿Cómo lo calculas? Pues vamos a ver, me han sugerido que "basándome en mi experiencia y en mis conocimientos del mercado". Eso es como cuando tu madre te pasa una receta y pone "echamos sal", que te quedas como, "ya mama, pero, cuánta, como para un enfermo de colesterol o como a una dorada a la sal". -"Pues hija, según tu propia experiencia".
Después de la bronca -no merecida, porque tenías un 8- del Q3, lo que te viene a la cabeza es: "No seas tonta, no finjas que eres de sobresaliente, vende que tú eres más de aprobado raspadito y así, si vuelves a sacar un 8, todo serán alegrías y sonrisas y si sacas sólo un aprobado, pues oye, como que tampoco decepcionas". Tiene toda la lógica del mundo. En mi cabeza. En los excels, no.
El señor de allí no quiere que le digas que eres sólo de "aprobado raspadito", él cree en ti, confía en ti y en todas las variables que tú no controlas para que se alíen los planetas, acontezca la cuadratura del círculo y tu nota final sea un 10. Es más, como te pide que este "quarter" hagas un sobreesfuerzo, espera que en lugar de un 10 ¡hagas un 12! ¿Qué mejor forma de compensar ese último -2, eh? Sonríes. Con un tic espasmódico en el ojo.
Finalmente,
Pero no. No te puedes engañar a ti misma porque una voz interior te alerta. Si la bola ya se equivocó a la alza cuando pidió un 10, ahora se equivoca "dos puntos" (porque esta gente cuenta así, con puntitos, como si hicieran croché) cuanto te pide un 12. Se les ha ido la bola, literalmente. Así que, cuando te apliquen la misma matemática que te permite perder cosas que no has tenido antes, resultará que el Q4 ha sido aún peor, porque has perdido 4 y ahora tienes un -4.
Esta es, a grosso modo, la razón básica por la que odio los MBA en general y especialmente a aquellos que lo utilizan como insignia de la inteligencia aplicada y se hacen jefecillos de empresas. Supongo que también es la razón por la que cateé estadística cuando estudiaba la carrera, porque no me creo los conceptos, porque los números son lo que son y no pueden ser otra cosa. Un 8 no puede ser un -2, del mismo modo que un perro no puede ser un gato, un tenedor no puede ser una cuchara, una falda un pantalón... o una periodista una estadista.
¿Estoy condenada a la decepción numérica eterna? El señor que vive allí y yo nunca nos pondremos de acuerdo. Seré el fracaso eterno...
¡Dadme un papel y boli que es lo mío! ¡Muerte al Excel! ¡Larga vida al Word!
Imágenes vía someecards



