Aunque os parezca muy triste, durante mi estancia en París, ni se me pasó por la cabeza hacer fotos. Quizá porque es la enésima vez que voy y he perdido un poco el sentido de la novedad. Así que sólo os puedo mostrar...
Una soupe à l'oignon a la luz de las velas. Creo que es mi plato preferido de la gastronomía francesa. Lo he itentado hacer un par de veces en casa y no le acabo de pillar el punto.
Las dos botellas de vino francés que nos bebimos en un afterwork...
Bueno, fueron tres...
Siempre que voy a París compro los macarons en Ladurée. La cajita pequeña, porque son carísimos pero es que nunca me puedo resistir...
Y por último, mi adquisición estrella. Este sombrero es un antiguo diseño de Coco Chanel. Desde que llevo el pelo tan cortito, no me veo con gorro de lana y he descubierto que ese tipo de gorro sí lo puedo llevar, sin parecer una enferma sin pelo. Así que hice mi inversión en él. Si véis a alguien por Madrid con él, debajo estoy yo.
lunes, 14 de enero de 2013
miércoles, 9 de enero de 2013
Au Revoir
Este mes de enero va a ser movidito, movidito... y empieza hoy. Acabo de llegar a París y voy a pasar aquí el resto de la semana.
Juro muy fuerte que yo quería hacer un poco de bondad para compensar los excesos navideños pero, mon Dieu, ¡la comida está taaaaan rica aquí! Y ni hablaros de las rebajas, Galeries Lafayette y Printemps saben muy bien lo que me gusta.
Feliz semana y feliz fin de semana. Estaré desaparecida hasta el lunes.
Oh, là, là... intentaré ser buena. Je vous promet!
martes, 8 de enero de 2013
Los beneficios de mi fracaso
Estaba deseando pasar la página del 2012. Supongo que por esa creencia totalmente infundada de que al cambiar de año, inicias un ciclo nuevo, la de que puedes empezar de cero y sobre todo, la idea absurda de que dejas atrás todo el año anterior. Estaba deseando dejar atrás el 2012, porque necesitaba cerrar un ciclo para darlo por finiquitado. En realidad, yo sentía que este asunto estaba zanjado desde hace unos meses, pero cambiar de año era como el lazo que le falta al regalo, antes de desprenderte de él. (Adiós).
Mi 2012 empezó con el atropello emocional que sientes cuando el que tú crees que es el hombre de tu vida te deja. Tus sueños, tus planes, propósitos para el año nuevo, escritos mentalmente sólo una semana antes, se derrumban como un castillo de naipes y sólo te queda la perspectiva de 357 días por delante en los que, sólo levantarte por la mañana y ducharte, es toda una batalla contigo misma.
Batallé las primeras semanas como medianamente pude. Con más o menos éxito. Días arriba, días abajo, en una montaña rusa de emociones que, ni de lejos, son el motivo de este texto de hoy y en las que no voy a entrar.
Un día C me envió un email, con una única línea. El enlace al post de Alberto: "Los beneficios de mi fracaso ". "¿El fracaso ha sido la oportunidad más hermosa que la vida me ha regalado"? ¡venga ya! este chico estaba loco y era muy fácil escribir así cuando estás feliz, a mí ese texto no me decía qué podía hacer para recuperar el apetito, la sonrisa o la ilusión por el futuro. ¡A la mierda con los beneficios de su fracaso!
Pero no fue a la mierda (si es que la mierda es ese icono con forma de papelera al lado de los emails). Los dos últimos párrafos estaban escritos para mí. No entendía un carajo, estaba en total desacuerdo… pero era un reto. Tenía una meta, la primera en mi nuevo 2012 un día yo suscribiría la esa frase: el fracaso ha sido la oportunidad más hermosa que la vida me ha regalado.
Como él, yo también descubrí y re-descubrí a mis amigos, los que se escriben con A mayúscula. Esa es la primera alegría que te da una vivencia como esta, te sientes querida. Mis niños, mis niñas, el tesoro que es mi hermana…
Yo también llegué a la conclusión de que, por mucho que me quisieran ayudar todos los que me querían, todo el trabajo dependía de mí. Al principio eso resultó una carga (¡yo quería una fórmula mágica que me curara!) y, de repente, eso era una bendición. Sólo yo guiaba mi destino, sólo yo mandaba en mí, sólo yo podía decidir si quería estar encerrada lamentándome o exponerme a la vida… y vivirla.
En eso basé mi fortaleza, en la certeza de que mi vida dependía única y exclusivamente de mí. No sé en qué punto, eso se giró a mi favor. Mi tristeza empezaba a flaquear y se colaban atisbos de ilusión por el futuro. Quería hacer cosas. Es más, empezaba a hacer planes de nuevo, simples sí (tejer una bufanda, un viaje, una nueva receta…) pero planes.
Con los meses, esos planes fueron creciendo y, no sé en qué momento, se convirtieron en un nuevo plan vital. Podía replantear mi vida como sólo yo quisiera, ¡empecé a sentirme afortunada! Cambiar de casa, cambiar de trabajo, cambiar de ciudad… Había recuperado algo que antes no tenía: libertad. La libertad de decidir sin consultar, la de improvisar, la de soñar, la de cambiar de opinión, la de decepcionar, la de tomar para después dejar, o la de dejar para después volver a querer, la de no dar explicaciones, la de no justificar, la libertad de dibujar un nuevo futuro para mí.
Ahí estaba, por fin: la oportunidad más hermosa que me ha regalado la vida.
Cuando cuento a mis amigos y familiares mis planes, lo que quiero hacer este año, cómo me gustaría enfocar mis próximos meses, me dicen que soy afortunada, por poder elegir, por mi abanico de posibilidades, por poder correr riesgos, por querer correrlos.
Yo también lo siento así. Soy una suertuda. Soy una privilegiada. Ese mundo que un día se deshizo bajo mis pies ya no me desconsuela. Ese fracaso es hoy una oportunidad, un hermoso regalo que da la vida.
Por ese motivo, publico esta entrada. Como le pasó Alberto, yo también dudé sobre hacerlo. No me gusta exponer mis sentimientos en mi blog y lo cierto es que no me apetece compartirlos con algunas personas. Pero a mí su entrada un día me ayudó y si, por casualidad, tú que me lees estás pasando por un momento difícil, creo que también te servirá. Mereces saber que no durará eternamente, que no sólo lo superarás sino que, además, saldrás reforzado/a y que un día sentirás que ese fracaso valió la pena. Puede que ese día escribas en un blog y continuemos con esta cadena.
Mil gracias al Sr. Principia Marsupia por la motivación que su post me dio. A mi C, por pensar en mí cuando lo leyó y compartirlo. Y ya que me pongo blanda, a todos los que este año tan raruno habéis estado ahí. Tengo los mejores amigos del mundo.
Foto
sábado, 5 de enero de 2013
Un lugar para este finde
No os olvidéis de dejar esta noche un poquito de leche y galletas para los Reyes Magos. En mi casa, también dejamos zanahorias para los camellos.
Yo sigo aquí, en Barcelona, donde mis sobrinas ya llevan días desatadas con la llegada de Sus Majestades. Lo bueno es que ahora las amenazas de "los Reyes ven si te portas bien o mal" son más efectivas que nunca...
Que pilléis mucho ;p
viernes, 4 de enero de 2013
Calientatazas made by me
Lo primero que pedí cuando empecé mis clases de punto fue aprender a hacer estas funditas calentadoras de tazas que había visto por la red y que imprimí y me llevé a clase. La cara de Pilar fue un poema, todo el mundo con su bufanda, su gorro, sus guantes... y yo me descuelgo con esto.
Además de ser muy monas, me parecía un detalle sencillo de hacer y que pudiera regalar a mis amigas. Son muchas, y si han de esperar a que teja un jersey para cada una, nunca terminaré.
Primero hice unas fundillas más cutres, con un punto más sencillo. Y después ya me tiré a aprender a hacer ochos. (Algo que, si recordáis, ya os conté en su día, aunque entonces poco más podía desvelar).
Por lo visto esta idea la tenía en mi memoria desde hacía mucho tiempo. Rebuscando por mi blog antiguo, he visto que ya me gustó la idea hace tres años. ¡Tres! ¿Quién me iba a decir entonces que un día lo haría yo misma?
El link que yo tenía no daba ninguna información, era sólo la imagen, así que tuvimos que improvisar un poco. Sobre la funda no hubo mucha duda, pero llegados al punto de hacer el colgante de la bolsita, tuve que echarle imaginación.
Compré unos retales de fieltro y dibujé y recorté las formas. Con hilo negro y cero técnica, cosí-bordé el "HOT" y le añadí el pespunte. Mi idea inicial era coserlo por detrás a la lana, como lo había visto en los modelos. Sin embargo, después me pareció más gracioso dejarlo colgando, como sería en una verdadera infusión.
Recorté en el fieltro otras bolsitas, que tuvieran la forma exacta, les hice el pespunte y las pegué con cola, por detrás de las primeras. Para futuras ocasiones, ahora que ya lo sé, el método más sencillo es coserlas entre sí con el propio pespunte, además, así encajan perfectamente las puntadas. Por último, cosí el inicio de la lana negra a la funda, con una simple aguja de lana.
Mi idea era completar el regalo con unos sencillos detalles. A cada taza, le añadí un paquete de chocolate con sus correspondientes marshmallows para hacer barquitos.
Los detallitos quedaron muy apañaos y fueron todo un éxito. Como véis, es una idea muy sencilla y que, además, tiene el valor de lo hecho a mano y con cariño.
Por último, como todo buen chocolate merece algo rico que mojar, también les regalé unas galletas que había hecho unos días antes, y que coloqué en unas latas redondas que había comprado con antelación.
Rebuscando en el antiguo blog, también he recuperado la absurda idea de tejerle un abriguito a una manzana. ¡Ojocuidao! que algo me dice que me voy a poner en ello en breve ¿Para qué? No lo sé, supongo que por el mero placer de hacer una moñada.
Además de ser muy monas, me parecía un detalle sencillo de hacer y que pudiera regalar a mis amigas. Son muchas, y si han de esperar a que teja un jersey para cada una, nunca terminaré.
Primero hice unas fundillas más cutres, con un punto más sencillo. Y después ya me tiré a aprender a hacer ochos. (Algo que, si recordáis, ya os conté en su día, aunque entonces poco más podía desvelar).
Por lo visto esta idea la tenía en mi memoria desde hacía mucho tiempo. Rebuscando por mi blog antiguo, he visto que ya me gustó la idea hace tres años. ¡Tres! ¿Quién me iba a decir entonces que un día lo haría yo misma?
El link que yo tenía no daba ninguna información, era sólo la imagen, así que tuvimos que improvisar un poco. Sobre la funda no hubo mucha duda, pero llegados al punto de hacer el colgante de la bolsita, tuve que echarle imaginación.
Compré unos retales de fieltro y dibujé y recorté las formas. Con hilo negro y cero técnica, cosí-bordé el "HOT" y le añadí el pespunte. Mi idea inicial era coserlo por detrás a la lana, como lo había visto en los modelos. Sin embargo, después me pareció más gracioso dejarlo colgando, como sería en una verdadera infusión.
Recorté en el fieltro otras bolsitas, que tuvieran la forma exacta, les hice el pespunte y las pegué con cola, por detrás de las primeras. Para futuras ocasiones, ahora que ya lo sé, el método más sencillo es coserlas entre sí con el propio pespunte, además, así encajan perfectamente las puntadas. Por último, cosí el inicio de la lana negra a la funda, con una simple aguja de lana.
Mi idea era completar el regalo con unos sencillos detalles. A cada taza, le añadí un paquete de chocolate con sus correspondientes marshmallows para hacer barquitos.
Los detallitos quedaron muy apañaos y fueron todo un éxito. Como véis, es una idea muy sencilla y que, además, tiene el valor de lo hecho a mano y con cariño.
Por último, como todo buen chocolate merece algo rico que mojar, también les regalé unas galletas que había hecho unos días antes, y que coloqué en unas latas redondas que había comprado con antelación.
Rebuscando en el antiguo blog, también he recuperado la absurda idea de tejerle un abriguito a una manzana. ¡Ojocuidao! que algo me dice que me voy a poner en ello en breve ¿Para qué? No lo sé, supongo que por el mero placer de hacer una moñada.
jueves, 3 de enero de 2013
Gorritos made by me
Ya os dije que, además de bufandas, ya sé tejer otras cosas. Mi jersey sigue avanzando, piano, piano y hay poco que mostrar pero, por fin, os puedo enseñar algunas de las cosillas que no saqué en su día porque eran regalos que iba a dar estas fiestas.
Cómo no, mis sobrinas estaban en mi lista de personas prioritarias para las que tejer. Les he hecho unos gorritos, inspirándome en este que vi en Ravelry y en color granate que me tiene loca este invierno.
No os imagináis lo complicado que es hacer fotos de un gorro sin que salga la cara de la persona que lo lleva. Por no decir que, de estarse quietas para el posado, más bien poquito. Así que, os tenéis que hacer una idea con estas...
Ha resultado ser bastante fácil de hacer (aunque sin medirles las cabeza, fue un poco a ojo de buen cubero). Lo hice a dos agujas, empezando con elástico doble y despuúes, creciendo cada seis puntos en la primera vuelta, con punto de jersey.
Bicheando por la red, he visto que existen agujas de tejer circulares, que te permiten hacer gorritos sin dejar costura. Tengo curiosidad por saber cómo funcionan e intuyo que en breve me lanzaré a por ellas.
Por lo pronto, os puedo decir que al gorrito de A le han salido muchos novios y tengo más de un encargo. Ya veremos, eh... muchos son los llamados y pocos los elegidos :)
Cómo no, mis sobrinas estaban en mi lista de personas prioritarias para las que tejer. Les he hecho unos gorritos, inspirándome en este que vi en Ravelry y en color granate que me tiene loca este invierno.
No os imagináis lo complicado que es hacer fotos de un gorro sin que salga la cara de la persona que lo lleva. Por no decir que, de estarse quietas para el posado, más bien poquito. Así que, os tenéis que hacer una idea con estas...
Ha resultado ser bastante fácil de hacer (aunque sin medirles las cabeza, fue un poco a ojo de buen cubero). Lo hice a dos agujas, empezando con elástico doble y despuúes, creciendo cada seis puntos en la primera vuelta, con punto de jersey.
Bicheando por la red, he visto que existen agujas de tejer circulares, que te permiten hacer gorritos sin dejar costura. Tengo curiosidad por saber cómo funcionan e intuyo que en breve me lanzaré a por ellas.
Por lo pronto, os puedo decir que al gorrito de A le han salido muchos novios y tengo más de un encargo. Ya veremos, eh... muchos son los llamados y pocos los elegidos :)
miércoles, 2 de enero de 2013
Feliz Año 2013
Cuando desconecto, desconecto pero bien. Llevo más de una semana sin acercarme a un ordenador, visitar un blog o contestar un email. No he sacado el portátil de su mochila hasta esta mañana y, creedme, ha sido por fuerza de causa mayor. Trabajo, que lo llaman.
Aún así, durante estas fiestas me he acordado de vosotros y he tenido la previsión de tomar fotos de los mejores momentos para luego poder contaros que he tenido unas Navidades "mar y montaña". No en vano, estoy en mis tierras catalanas que tienen esa grandeza...
Nochebuena y Navidad cerca del mar, donde celebramos el tradicional Cagatió...
y dónde mis padres bailaron un tango, un chachachá y un pasodoble... en pijama.
El tiempo está siendo taaaaaan bueno que, más de un día hemos comido en la terraza.
¿Qué tendrá ver atardecer junto al mar que te quita todas las penas?
Después nos fuimosa los Pirineos una semana entera...
Me he puesto al día con mis libros y mis lanas...
Después nos fuimosa los Pirineos una semana entera...
Me he puesto al día con mis libros y mis lanas...
He iniciado a mis sobrinas en las labores de coser/tejer con lana...
He hecho tres bandejas de galletas
He visitado a Rita...
Y he decidido que paso de hacer una lista de propósitos para el 2013. Si total, luego la vida te sorprende, ¿no? Estoy segura de que éste será un año mucho mejor que el pasado y así estoy, dispuesta a asumir cualquier cambio, imprevisto y devenir. ¡Sórprendeme, vida!
Feliz Año 2013 a tod@s.
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